Ayer miércoles, asistí al Coloquio de Fax Press sobre Violencia infantil y, después de escuchar datos alarmantes y de ser consciente de que nuestros niños están desprotegidos ante los contenidos violentos o sexuales que circulan por la red, recibí un mensaje que puso nombre a la filosofía y la actitud que trato de transmitir desde los diferentes canales de Sapos y Princesas: educar en los buenos tratos.
En su intervención, el Jefe de Pediatría del Hospital Niño Jesús, Jesús García, habló de que la solución para acabar con la violencia y los abusos infantiles pasaba por la prevención, por educar a nuestros hijos en el respeto propio y a los demás. Pienso que es fundamental que nuestros hijos tengan consciencia de su dignidad y del concepto de intimidad. Estos conceptos pueden ser extraños para ellos cuando son pequeños, pero podemos explicárselo con mensajes sencillos, que poco a poco conformen en ellos una actitud.
No está de moda hablar de prohibiciones, para no caer en una educación restrictiva y autoritaria. Pero el niño debe saber que hay cosas que están tajantemente prohibidas, como que un adulto le insulte o humille, que alguien le toque el cuerpo, haciéndole sentir vergüenza, que le agredan… Los que hoy son agresores, fueron niños. De manera, que podemos luchar y castigar la violencia con la ley y trabajar en nuestros hogares para erradicarla en el futuro.
Si un adolescente ha sido educado durante su infancia en los valores del respeto a sí mismo y los demás, sabiendo dónde están los límites de su libertad y comienza la del otro, no precisará de la fuerza para hacer oír sus ideas, ni de la violencia, en cualquiera de sus modos, para relacionarse con otras personas.
Tomando prestadas las palabras de Jesús García, eduquemos a nuestros hijos en valores positivos y asertividad como “anticuerpo” ante la violencia. Es la mejor aportación que podemos hacer al futuro.

